jueves, 2 de septiembre de 2010

Gran viaje gran (1 de 4)

Un viaje como el que hicimos se merece al menos diez entradas en el blog, pero para no espantar a la clientela, acotaré a cuatro.
Resulta que Analía y Ana decidieron pasar unas cuantas semanas en Australia y no sólo visitarnos sino también aprovechar para recorrer el país/continente. Nosotros, ni lerdos ni perezosos, nos unimos a ellas en una de las aventuras.
El primer día de este gran viaje gran, Trini y yo volamos a Melbourne a una hora inhumanamente temprana (después de una hora y pico de vuelo llegamos tipo 7:30 de la mañana, así que saquen cuentas a qué hora nos tuvimos que levantar). Tras recoger en el aeropuerto nuestro equipaje y las llaves de un auto de alquiler, un Holden (marca australiana) modelo Commodore con caja automática y bastante nuevo, nos pusimos en carrera sin perder un sólo minuto.
Las chicas habían ido a Malbourne un día antes para conocer un poco la ciudad y la idea era encontrarnos con ellas en las afueras para evitarnos el garrón de tener que meternos al centro en hora pico. El encuentro no pudo salir mejor ya que llegamos a la estación de tren en la que habíamos quedado exactamente al mismo tiempo. De hecho cuando íbamos a cruzar las vías en el coche se baja la barrera para que pase un tren... ¡Y era el de ellas! Fue sincronía de reloj suizo.
Una vez los cuatro reunidos empezamos a tirar kilómetros para el sudoeste hasta llegar a una ruta que se llama la "Great Ocean Road". Fiel a su nombre, va la mayoría del tiempo pegada al mar y los paisajes son impresionantes. En un momento corta un poco de campo y se mete a un bosque de eucaliptus. Al adentrarnos (esto no queda bien que yo lo diga pero lo voy a decir igual) comenté "en esta zona tiene pinta de que hay koalas". Y dicho y hecho! Doblamos la siguiente curva y vemos parado al costado de la ruta un colectivo y quinientos mil chinos sacando fotos a un árbol. Nos detuvimos y, efectivamente, había un koala en un arbol que no estaría a más de 3 metros de altura. Si estirabamos la mano seguramente podíamos tocarlo. El tema es que a pesar de parecer tan dóciles no es una buena idea intentar el contacto físico con los que están en libertad (basta con verles las uñas para entender por qué).
Le sacamos varias fotos una vez se fueron los chinos y nos medio adentramos en el bosque en busca de más ejemplares. Logramos ver otros 3 o 4, pero ninguno tan cerca como el primero.
Kilómetros, parar a comer y más kilómetros. Finalmente llegamos a la vedette de esa ruta, los doce apóstoles, que son formaciones de piedra caliza súper fascinantes producto de la erosión del viento y el agua. Hay columnas de piedra gigantes en el agua, sifones, gargantas y hasta un puente entre dos columnas (tipo el que se hace en el glaciar Perito Moreno, pero de piedra). Fue increíble. Fuimos avanzando por la ruta parando en cada uno de los miradores hasta que se nos acabó la luz (por suerte pudimos ver casi todo aunque al final nos agarró la noche).

Una vez oscuro, continuamos por un par de horas más hasta que, vencidos por el cansancio, buscamos un motel (tipo película yanqui) en el cual dormir. Mientras negociábamos el precio, la dueña nos metió un montón de miedo hablando de accidentes en la ruta por manejar de noche. Se ve que los canguros son mucho más impredecibles que las ovejas o los guanacos y para cuando los viste los tenés en el asiento del acompañante.
Por suerte, el cansancio me inhibió las pesadillas.

Nuestro recorrido el primer día

Hasta aquí el primer día del viaje, amiguitos. De a poco iré poniendo los otros.
¡Un abrazo!

8 comentarios:

Trini dijo...

Lo unico que no me gusta de este post es que parece que me he tomado un diazepam en la foto con el koala. por lo demas, perfecto, jajajaja

Anónimo dijo...

Jaja, lo que se nota en la cara de Trini es que evidentemente "amanecer" a las 4 AM para tomar un avión a las 7 tiene su precio...
¡Qué flor de aventura se pegaron los 4!


Javi

Analía dijo...

Trini un diazepan y yo parece que me esté comiendo un limon a lo Fari!!!
A parte de eso, mola leer el relato de nuestras aventuras en la Great Ocean Road (x ahora), ayuda a superar la vuelta al trabajo que ha dolido bastante como todos los años...

Un smuaks gigante Perfumo y a la espera quedo de la siguiente entrega!!!

ABU dijo...

QUE LINDA AVENTURA!!!!!!!!!!
A PESAR DEL DIAZEPAN TRINI ESTAS
HERMOSA!!!!

Unknown dijo...

Pues debo decir que para como salgo yo en general en las fotos a mí me has elegido una buena! Gracias:)
Tras mi momento de frivolidad femenina, qué nostalgiaaaaaaa de Australiaaaaaaa, incluso de aquella mujer del motel de Portland que decía "you see those eyes on the side of the road and then...you have them on the roof of the car, pushing you to hell". Y luego suelta: "but you'll be fiiiine". Las maneras tranquilizadoras australianas. Espero impaciente como sigue la historia. Te doy el pie: "A la mañana siguiente debíamos decidir si seguir por una carretera de costa u optar por una sembrada de viñedos..."

Muas mil de una que lo vivió!
Barreiro

Anónimo dijo...

Realmente de todas las fotos junto al koala esa es en la que sale mejor Trini??
o quizas en la que sale mejor Cristian pegandole una patada espartana al concepto amor a cambio del concepto "Lorealporqueyolovalgo"..
En todo caso Trini es lo mas parecido que he visto a Miercoles Adams despues de parir gemelos...

"Un Yague adoptivo"

Marta Segundo dijo...

Ja, ja, ja. Trini tienes cara de: "Sí, es muy bonito este lugar pero yo me muero de sueño!"y "Odio tener que posar para las fotos!"
La primera entrega de la aventura nos hace pensar que ha sido de las grandes y promete un montón.... esperamos el siguiente fascículo bien prontito
Besos,
Marta

mazlov dijo...

Qué buen viaje! Ya me los imagino perdidos en el bosque cazando koalas para sobrevivir, jejeje!
Hasta la próxima.