martes, 19 de enero de 2010

Para muestra un botón...

Acabo de recibir este mail de uno de los jefes (traducción al castellano debajo):

Hi Guys,

Please be aware that due to the weather lately, brown snakes are likely to be around, one was just spotted off site.

Thanks

-------------------------------------------------------------------

Hola Chicos,

Por favor tengan en cuenta que, dadas las condiciones del tiempo últimamente, es probable que haya serpientes marrones. Se acaba de ver una fuera de nuestras instalaciones.

Gracias

Esto da un poco de miedo si tomamos en cuenta que según wikipedia es una de las serpientes más mortíferas del mundo.
No me quiero moriiiiiiiir. :_(

lunes, 11 de enero de 2010

Una obra de ingeniería

Hace poco la vida me puso a prueba, forzándome a luchar por no sólo mi vida sino la de Trini y su familia. Procedo sin más preámbulos a dar parte de cómo se sucedieron los hechos.
Era una tarde tranquila y se respiraba ambiente navideño. Veníamos de la playa o de un viaje en barco para ver delfines, no lo recuerdo -no me quedó memoria para detalles sin importancia-. Llegábamos, cansados, al alojamiento en Port Stephens, donde pasaríamos tres días. Eran dos apartamentos contiguos, uno para Trini (grande) y Marta y otro para Trini (peque) y yo. Las puertas de ambos daban a una pequeña terraza de madera elevada unos treinta centímetros del suelo donde había una silla de camping para quien quisiera sentarse, por ejemplo, a leer.
Decía entonces que acabábamos de llegar y mientras sacábamos las llaves de una mochila interminable, alguien movió aquella silla maldita y todo lo que sobrevino fue desgracia. Un enjambre de avispas enfurecidas brotaron de debajo y se fueron directo a Trini, propinándole tres picaduras en sus miembros inferiores.
Para entender mejor lo que sucedió a continuación les pido que se familiaricen con esta esta imagen que, aunque no lo parezca, es un croquis y nos acompañará a lo largo de este post para explicarlo todo.
Con un poco de imaginación podemos ver las dos puertas (abajo), la silla maldita con el nido de avisas en color rojo (como todo lo peligroso en un croquis) y también vemos en la parte superior tres columnas que sostenían el alero del techo, protegiendo la terracita de la lluvia.
Rápidamente nos metimos al departamento de más alejado de la silla (que no era el nuestro) y Marta diagnosticó que su hermana sobreviviría. Agradecí compungido y pensé el el siguiente paso: la venganza.
El nido lo localizamos mucho después de las picaduras, cuando la mamá de Trini, la única valiente como para mover esa silla, la dió vuelta y las vimos ahí todas revoloteando.
Cuando se calmaron un poco, la mujer nos sorprendió al arrastrar la silla hasta el borde de la tarima de madera. Sentenció que si la tirábamos terraza abajo, se calentarían bastante, picando todo lo que tuviese a su alcance. Sus corajudos esfuerzos habían alejado un poco el peligro, pero para nuestro cobarde gusto seguía estando demasiado cerca de la puerta. Sólo estaríamos tranquilos una vez hubiéramos lanzado aquella amenaza fuera de la terracita.

Y ahora es cuando entro yo: me acuerdo que de chico tanto a mi viejo (él ya no era tan chico) como a mí nos gustaba Mc Giver, aquel tipo que con un chicle y un reloj era capaz de improvisar una bomba o con una papa y una aguja de tejer te sintonizaba LRI 200, radio Puerto Deseado "la que llega más lejos". Pensé que era momento para capitalizar todas esas horas frente al televisor. Entonces me armé de valor y fui al coche para ver de qué disponía.
Después de una análisis de la situación me decidí por un paraguas, una botella de plástico y una soga. Até cada objeto en un extremo y tiré el paraguas debajo de la silla, quedándome con la botella. Creo que tantas horas pescando con mi viejo también sesgaron de alguna manera la naturaleza del invento. Así es como queda la situación entonces (nótese cómo yo sólo asomaba lo estrictamente necesario):

Una vez el anzuelo-paraguas estuvo debajo de la silla, tiré la botella-plomada de tal manera que la la cosa quedó así:

Entonces sigilosamente rodeé la silla, siempre a una distancia prudencial, hasta alcanzar la botella. Luego volví inmediatamente a mi guarida, quedando la situación de la siguiente manera:

Me imagino que ya irán captando la idea: tengo la silla enganchada y basta con tirar de la soga para cumplir nuestro objetivo de sacarla de la terraza. Sin embargo, el destino me plantearía nuevos retos. Al tirar de la cuerda se me enganchó la silla en la columna. Me desesperé por un momento hasta que se hizo la luz. Desaté la botella de plástico y la lancé al mejor estilo bowling, liberándola.

Y bastó un tironcito más para poder declarar la misión cumplida.

Se generó un avisperío que no pudimos salir de nuestra guarida durante varias horas, pero el objetivo estaba alcanzado. Una vez se hubieran calmado y encontrado otro lugar donde anidar, no nos volverían a molestar (ni nosotros a ellas).
Pongo esta historia en el blog porque ya me ha pasado que tras mi entusiasmo al contarla, la gente le resta importancia. El argumento más común es "¿y era necesario todo eso? ¿por qué no le pegaste una patada repentina y te volviste corriendo?".
La única esperanza que me queda son ustedes, pues confío en que alguno sepa apreciar la elegancia de la solución. Quizás estemos ante otro de los miles de casos en que se usa una bazooka para matar un mosquito, pero yo pienso ¿qué más da? ¿no es más divertido dispararle con una bazooka que blandir un insecticida?
Para terminar, quiero agradecer a Claudi y Ana que cuando se enteraron de nuestra eventura australiana nos regalaron una navaja que nos fue útil más de una vez y la soga que protagoniza, junto a anzuelo-paraguas y botella-plomada, este relato.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La venganza... (el regreso)

El primer boomerang no funcionó y sobrevinieron las dudas. ¿Lo estábamos tirando mal? ¿Era de mala calidad? ¿Los australianos nos vienen mintiendo hace años, y los boomerangs en realidad no vuelven?

Esto no podía quedar así.

El domingo pasado fuimos a Sydney a buscar a nuestras distinguidas visitas y aprovechamos para pasar el día en la ciudad en compañía de Miquel y Núria, dos chicos de Barcelona que estaban por trabajo y de paseo en Australia.

Una de las paradas obligadas para que ellos adquirieran los souvenirs correspondientes fue el Paddy's Market, donde la vez pasada compramos el nefasto objeto. Caminando sin rumbo por los diferentes puestecitos me topé con esos estafadores que nos lo vendieron, garantizándome que volvería. Quise escupirles la cara por haberme robado diez dólares. Por un momento pensé en gritar a viva voz "no compren de éstos que no vuelven!". ¿Pero qué hice en lugar de todo eso? Les compré otro.

No sé, lo ví ahí colgado y le tuve fe. Feo, absolutamente inútil como adorno, éste tenía que funcionar. El otro, el que no vuelve, por lo menos tiene pintado un motivo aborígen y siempre quedará bien colgado de una pared. Éste es la estética tirada por la borda.

Trini me dijo algo que en argentino se traduciría como "¿pero vos sos pelotudo?". La ignoré. Volví a pagar diez dólares, esta vez mirando a la vendedora con ojos amenazantes.

No pude esperar a volver a Newcastle. En cuanto ví el primer parque en Sydney tuve que probarlo. Lo tiré con esperanza, con ganas de demostrar al mundo que había sabido distinguir la paja del trigo.

No volvió.

Quise volver y prender fuego el puestito infame. Al final decidí que no, quizás esa gente tiene hijos que alimentar y por eso engañan a todo el mundo diciéndote que vuelve cuando no vuelve.

Volvimos a Newcastle e intenté continuar con una vida normal, olvidando el fracaso y la estafa.

Hace algunos días le pedí a Marta, la hermana de Trini, que me acompañara al parque que hay enfrente de casa. No sé, tuve un presentimiento. Estaba dispuesto a insistir una vez más.

Al tercer o cuarto intento sucedió el milagro. Casi me corta la cabeza.

(Los videos son del día después. Una vez con la confianza de nuestro lado, nos llevamos la cámara).


lunes, 30 de noviembre de 2009

Momentos de mueca

Hay amigos que ante determinadas situaciones extrañas (generalmente tragicómicas) ponen caras o dicen frases que quedan para el recuerdo. El otro día le escribía a uno de ellos comentándole lo que estoy a punto de contar y le decía que me hubiera encantado estar con él en ese momento para ver qué cara ponía o qué frase decía. Después me dí cuenta de que me hubiera gustado ver la reacción de un montón de amigos, no sólo de él. Es difícil de explicar, pero tengo grabadas ciertas muecas o expresiones de la gente que me hacen reír cada vez que las recuerdo.
Le comentaba a este amigo que hace más o menos una semana habíamos quedado con una pareja de conocidos (inglesa y australiano) para cenar. Un par de horas antes del encuentro, me llama él preguntándome si tengo tiempo para una cerveza rápida. Le digo que si y quedamos que me pasa a buscar. El personaje en cuestión es un particular. Creo que es suficiente con decir que tiene dos vehículos con todo el interior forrado de leopardo, cada uno provisto de un colchón en la parte trasera. Se diferencian en que uno es rojo y el otro blanco.
Cuando me pasa a buscar (en el blanco) bajo y le digo que Trini va a estar lista en cinco minutos. Entonces el tipo me pone la cara que pone uno cuando patea una pelota muy fuerte y sabe que en una fracción de segundo habrá roto un vidrio. Elegantemente me pregunta si no me molesta hacerlo "boys only". Y le digo que no... pero ya empiezo a sospechar puedo resultar comprometido.
Hacía cosa de una semana me habían invitado a la casa de uno a comer una "barbacoa" (me resisto a llamarle asado) y jugar al póker hasta que salga el sol, novias abstenerse. Decliné la oferta por falta de interés.
Entonces cuando Steve me dice que la birra es sólo para chicos, pienso que quizás es una costumbre australiana. Me subo al auto-leoparto un poco intrigado y zarpamos. En el camino nos dijo (también venía con nosotros un inglés) que íbamos a un bar típico. Me llamó la atención porque acá no hay cosas muy "típicas".
En un momento toma una curva extraña y encaramos para un lugar medio desolado. Cuando estacionamos frente al bar me llamó la atención la cantidad de coches que había. Debe ser muy popular.
Entramos (MOMENTO 1) y habia un montón de gente, sobre todo tipos. En una de esas miro para un costado y veo una mina EN PELOTAS! Bueno, en pelotas no, en tanga. Miro para otro lado, veo otra... y otra! En ese momento pense "esto es un puticlub" pero algo no me cuadraba.
La verdad de la milanesa, me enteré más tarde, es que es un bar común y silvestre pero los miércoles y viernes de 4 a 6 de la tarde tienen tres camareras en pelotas. A las 6 se van las chicas y el bar se vacía, volviéndose a convertir en el tugurio desolado que era dos horas antes.
Clasificación de la fauna que habitaba el recinto:
  • 10% viejos babosos de mas de 70 años
  • 80% empleados de la construcción con la reglamentaria remera fosforescente en sus variantes amarilla, verde y naranja
  • 5% camareros normales del bar.
  • 2% camareras en pelotas
  • 2% nosotros
  • 1% un viejo que vendía rifas de una bandeja de carne (MOMENTO 2). Le compre 5 numeros pero no me gané nada.
El viejo de las rifas me llamó la atención. Que te vendan números para un sorteo de una bandeja de carne (cruda) en un bar ya me parece extraño. Pero, ¿no venderían más si mandaran a las camareras desnudas en lugar de un viejo borracho con la barba amarillenta?
A la vuelta, el pibe recontra emocionado me dice (MOMENTO 3) "lo mejor de todo es que las van cambiando... YO VENGO TODOS LOS VIERNES".
Los tres momentos que señalo arriba son los que me hubiera gustado vivir con gente que (más o menos a menudo) lee el blog como Javi, el Negro, el Geek, Mariam, Gere, Sebacar, Pecho, el Oso, Ren, Gatto, Gastón, Pipa, Pepe, Andrés, Peteco y otros que aunque no lo lean sé que habrían tenido caras y comentarios hilarantes. Es difícil de explicar, pero sé que ustedes me entienden.
Trini me dijo que no le molestaba para nada que hubiese ido. Después, elevando levemente el tono de voz manifestó que si voy de nuevo me corta las pelotas, o una cosa por el estilo. La verdad es que no le entendí muy bien.

PD: Sé que esto me resta puntos ante mamá y más aún ante Doña Trini (madre). Sin embargo, esta vez apelo a la confianza: me llevaron engañado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Paranoia informática

Estimados todos,
En un momento de paranoia, he decidido cambiar el nombre de mi blog. Bueno, en realidad el nombre sigue siendo el mismo "El blog de CP", lo que cambia es la dirección (o URL para los más puristas).
En este momento, tanto la nueva como la vieja siguen funcionando simultáneamente y mi idea es esperar al menos un mes para ver que todo funcione bien antes de desactivar el antiguo enlace: minombreyapellidotodojunto punto blogspot punto com.
Bueno, sin más preámbulos, la nueva direccion es: http://el-blog-de-cp.blogspot.com/
Como verán, no he cambiado de servidor ni nada. Lo que me lleva a realizar esta modificación es que a veces no me siento muy cómodo con que el link a mi sitio web sea mi nombre y apellido. Es DEMASIADO fácil de encontrar en google. Ojo, con esto no estoy diciendo que con este cambio me convertiré en irrastreabla, para nada... pero al menos sera un pelín menos evidente.
Para que los dos blogs no sean exactamente iguales, en el "viejo" desactivo los comentarios y pongo un cartel grande y en rojo indicando que estás en el blog viejo. El nuevo tiene pinta normal. Así que si no ves nada raro, estás en el indicado.
Bueno, gente, este digamos que es un post "administrativo". En breve vendrá alguno de los otros.
Un abrazo grande.
C P

martes, 3 de noviembre de 2009

Payada a Australia

A vos, patria temporal
gracias por tu bienvenida
no es muy buena la comida
aunque eso uno lo acepta
lo que me jode y molesta
es el asunto bebida.

En todo lugar del mundo
uno va al supermercado
llena el carro, y a un costado
va acumulando botellas
leche, agua y siempre aquella
de birra, blanco, o rosado.

En esta isla misteriosa
la cosa funciona raro
si me invitan a un asado
voy a dos sitios distintos
en un bottle-shop el tinto,
y el resto, supermercado.

Tema aparte son los bichos
de una gran ferocidad
pican, muerden con maldad
para arrancarte la vida
no es que te crean comida
ni buscan hacerte mal.

Los problemas de los graves
son casi siempre accidentes
al pisar una serpiente
la tipa reacciona mal
y te manda al hospital
clavándote un par de dientes.

Las cucarachas en casa
son de tamaño grandioso
qué bicho más asqueroso
lo hemos visto hasta volar
me pica tó' de pensar
ya sé, no soy valeroso.

Tambien tenemos acá
de ocho patas alimañas,
si te agarra entre las cañas
quedás sordo, ciego y mudo
la de la tela de embudo
o funnelweb, una araña.

Y ni hablar del tema mar
tiburones, cocodrilos
mas grandes que los del nilo
o aguavivas venenosas
voy sospechando una cosa
de acá no salimos vivos.

Lo más cruento de la isla
sin duda es el astro rey
por acá el cancer de piel
es más común que la gripe
y aunque factor treinta apliques
termina quemándote él.

Con la gente continúo,
tengo una lista tremenda
cenan cuando uno merienda
y manejan al revés
hablan, no les entendés
ni aunque quisieran que entiendas.

Pero son muy amigables
te llevan pa' todos lados
te invitan siempre a un asado
barbacoa ellos le llaman
a gas, cocina la flama
canguro, vaca y pescado.

Así no todo es sufrir
en estas tierras lejanas
pues cada fin de semana
aparece un nuevo plan
esquí acuático o pescar
siempre asistimos con ganas.

jueves, 15 de octubre de 2009

Más australiano no se puede ser

Seguimos en el camino de integrarnos a la sociedad australiana. En el post anterior quedó demostrado que hace falta algo más que un animal con cara de bueno para frenarnos. Esta vez le toca el turno al deporte.

Como soy un desastre con patas para todo lo que implique pelotas y equipos, me decanto por actividades menos competitivas. Mi última incursión (a decir verdad nuestra última incursión, porque arrastré a Trini a exitosamente) fue, ni más ni menos que, un boomerang.



En realidad, muy pocos boomerangs de los que usaban los aborígenes australianos volvían. En general los tipos los querían para cazar, con lo cual una vez noqueada la presa hay que caminar sí o sí a buscarla, y también al contundente.

Mientras estábamos en Sydney ese fin de semana del clima asqueroso compramos uno en un mercado chino por una suma bastante módica (rata, en realidad).

El día anterior a filmar estos videos que comparto sin vergüenza estuve haciendo un poco de relevamiento de información en internet. De los muchos sitios que hablan sobre el tema se pueden extraer dos denominadores comunes. El primero es que la práctica hace al maestro, como todo en la vida. El segundo es que no cualquier palo torcido va a pegar la vuelta. Lógica rotunda.





La cosa es que el nuestro no vuelve ni aunque le prometamos ñoquis para cenar. Ya fuimos dos veces a practicar y nada. Me pregunto si es lo primero o lo segundo. ¿Por novato o por barato? Ah! no, ya lo sé. Debe ser un VERDADERO boomeran aborigen de caza, de esos que no vielven, ¿No?.

El tiempo responderá sabiamente, amiguitos.

Y como si esto fuera al poco, esta es la frutilla en la torta en lo que a hiperaustralianitis se refiere. El otro día nos compramos un coche (esa historia merece una entrada diferente en de este u otro blog). ¿Y saben qué vino de regalo para disfrutar en el verano? ¡Una tabla de surf! Cómo son estos, eh? ¡No terminamos de perfeccionar un deporte que ya nos quieren enchufar otro! Qué le vamos a hacer, de los habilidosos siempre se espera algo más.

PD: SE ACEPTAN AUSPICIANTES PARA LOS ESPACIOS EN BLANCO GIGANTES QUE ME QUEDARON EN ESTA ENTRADA.