Las clases de catalán terminaron hace más o menos un mes y la verdad que por un lado las extraño y por otro no. Por el sí: eran divertidas, aprendíamos y conocimos un montón de gente; por el no: eran 4 veces por semana una hora y media.
El último día nos dieron un diplomita que certifica que nos fue bien y nos sirve para anotarnos en el nivel siguiente (B2), y como todo último día de cualquier clase impartida en este mundo, ya sea de origami o de manejo: festejamos con algo para picar. Así que cada uno llevó
lo que tenía ganas y mientras recibíamos los diplomitas y nos aplaudíamos mutuamente, quesito, jamoncito, cervecita, en fin… cenamos ahí.Para el B2 todavía no me anoté porque como ahora me voy para Arg se me hubiese cortado al medio así que no tenía ningún sentido. De todos modos estoy leyendo un libro que se llama “La plaça del diamant” y practicando bastante con un compañero de acá que se llama Oriol (léase Uriol) y los planes son retomar en abril, cuando esté de vuelta. Igual ya me mentalicé que cuatro veces por semana de vuelta ni a palos. Hay otros que van un cacho más lento pero son martes y jueves nomás, así que sin duda me voy a meter a esos de cabeza!!!
Bueno, en realidad todo este relato es una excusa para postear esta foto que acabo de recibir de aquella última clase con los compas que sobrevivieron hasta el final (falta Sergio que ya se había ido a Inglaterra).
De izquierda a derecha:
Sentadas: Sandra (España) y Marcela (Brasil). Parados: Leila (Francia), Marta (España), Alejando, Yo y Javier (Argentina), Madeleine (Colombia), Ibon (Bolivia) y Raquel (la única catalana, porque es la profe, obvio).
Bueno, un beso a todos.
PD: Aguante Argentina mañana en el fulbito contra Francia!!! (parece un comentario colgado pero no lo es, porque lo voy a ir a ver con Javier a quien conocí gracias a la clase de Català).
PD2: Dicen que la mejor manera de aprender un idioma es consiguiéndote una novia que lo hable. Veremos qué pasa… pero por ahora hay como pocas ganas, ¿vió?









