El lugar es un dúplex, en la parte de abajo está la cocina, el comedor, el lavadero, un bañito muy peque y un balcón. Ojo! No un balcón cualquiera, no señor, uno con una mesita y una barbacoa a gas.


Arriba están las tres habitaciones. Nosotros ocupamos la más grande, y la única con balcón propio (entre nos... la mejor). Por ahora estamos durmiendo con el colchón en el suelo porque la cama (que venía incluida en el trato) está esperando que la armemos. La verdad es que tiempo hemos tenido, lo que faltó fueron ganas.

Lo cierto es que cuando firmamos el contrato no conocíamos a los ocupantes de las otras dos habitaciones porque una estaba de vacaciones y el otro se va todos los findes a Sydney porque es de ahí. Digamos que fue una movida arriesgada, y un poco "cita a ciegas". Creo que hubo tres razones principales para este acto kamikaze: una es que no nos quedaba mucho tiempo para desalojar el hotel, la otra es que esta casa nos gustaba mucho (en lo personal, sobre todo la barbacoa) y la tercera es que la gente en Australia es, en general, muy buena onda (de hecho a veces son hasta "sospechosamente" buena onda, pero eso harina de otro costal, es decir tema para otro post).
La cosa es que hace no muchos días que conocemos a nuestros "compis" y por ahora pensamos que no nos podría haber salido mejor. La chica es de Hong Kong y se llama Tracy, nombre que ella misma eligió al mudarse a Australia porque el suyo es impronunciable para el local. Habla hasta por los codos, como nosotros, tiene 25 años y es ingeniera aeroespacial. El otro es Tim, un tipo serio pero simpático. Se dedica a las cosas del corazón: es cardiólogo. Va todos los fines de semana a Sydney con la excusa de que tiene una novia allá pero a mí no me engaña, la verdadera razón es que a la vuelta se trae mil quinientos tuppers con comida que le hace la mamá. (Marta, la hermana de Trini, es y será irreemplazable pero como no nos queda muy a mano ir a hacerle consultas, nos tranquiliza saber que tenemos a Tim en casa para nuestros ataques hipocondríacos).
Y como no podría ser de otra manera, inauguramos con un asadito :)













